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Se
Hace Insostenible la
Post-Guerra en Irak?
Por MANUEL J. SAAVEDRA
A varios meses de concluída oficialmente
la guerra en Irak, la post-guerra está resultando no
sólo muy costosa sino muy peligrosa. Las fuerzas estadounidenses
y británicas se encuentran bajo el asedio constante de
grupos irregulares que han logrado derribar un helicóptero
militar CH-47 Chinook causando la muerte de 16 de sus ocupantes,
y cada día un nuevo atentado aparece reflejado en los
medios de comunicación.
Mientras esto ocurre, el Senado de Estados Unidos dio su respaldo
al presidente George W. Bush el 5 de noviembre al aprobar con
un voto de voz 87,500 millones de dólares para Irak y
Afganistán, fundamentalmente para apuntalar las operaciones
militares en ambos países.
De ese total, 64,700 millones son para gastos militares, 51
mil millones en Irak y 10 mil millones en Afganistán,
donde la resistencia es mucho menor pero sigue viva.
No es para menos si se toma en cuenta que los expertos militares
calculan que en Irak hay un millón de toneladas de armamentos,
mientras que en Estados Unidos que es 11 veces mayor hay 1.8
millones de toneladas. También se cree que las fuerzas
de ocupación sólo han logrado apoderarse de un
tercio de los cinco mil misiles personales, como el que derribó
al helicóptero norteamericano a principios de noviembre,
que hay Irak, donde muchas personas saben usar ese tipo de arma.
Lo más desagradable desde el punto de vista moral, es
que los habitantes de la aldea cercana a donde fue abatido el
aparato celebraron con júbilo el suceso, en un evidente
repudio a las fuerzas militares extranjeras.
Según informes oficiales, a principios de noviembre habían
muerto en suelo iraquí 383 soldados norteamericanos,
257 de ellos en lo que en el argot militar se llama "circunstancias
hostiles".
Sólo a principios de noviembre, luego del derribo del
helicóptero, los grupos irregulares dispararon también
misiles y proyectiles de mortero contra el hotel Palestina,
donde se hospeda gran parte de la prensa extranjera acreditada
en Bagdad, y contra la sede del actual gobierno provisional
iraquí, que es un antiguo palacio del derrocado Saddam
Hussein.
Anteriormente, habían atacado con furia las sedes de
la Cruz Roja Internacional y de la Organización de Naciones
Unidas, hechos que provocaron la retirada o el repliegue de
estos organismos internacionales.
Por su parte, España, cuyo gobierno ha sido un aliado
incondicional de Washington en Irak, también retiró
a su personal diplomático de Bagdad, dejando sólo
a cuatro representantes.
La crisis de la post-guerra ha llevado al presidente Bush a
desarrollar una fuerte campaña contra los estados de
opinión que pronostican un fracaso de su política
en territorio iraquí.
"Durante las últimas décadas los terroristas
llegaron a creer que si le daban duro a Estados Unidos - como
en Líbano y en Somalia - Estados Unidos se retiraría
y se volvería atrás. Hace cinco años, uno
de los terroristas dijo que un ataque podría hacer correr
a Estados Unidos en menos de 24 horas. Han aprendido la lección
equivocada. Estados Unidos terminará su labor en Irak.
Abandonar a Irak prematuramente sólo daría alas
a los terroristas - y aumentaría el peligro para Estados
Unidos. Estamos determinados a quedarnos para luchar y para
vencer", dijo el mandatario en un reciente discurso radial.
"Algunos de los asesinos detrás de estos asaltos
son personas leales al régimen de Saddam que buscan recuperar
el poder y que resienten las nuevas libertades en Irak. Otros
son extranjeros que han viajado a Irak para diseminar el miedo
y el caos, y evitar el nacimiento exitoso de una democracia
en el corazón del Medio Oriente", indicó
Bush.
"Quizás tengan diferentes metas a largo plazo, pero
comparten una estrategia a corto plazo - la de intimidar a los
iraquíes para que no construyan un gobierno libre, y
causar que Estados Unidos y nuestros aliados abandonemos nuestras
responsabilidades. Saben que un Irak libre estará libre
de ellos - y libre del temor en el cual prosperan las ideologías
del terror", agregó Bush.
El presidente aseguró que se están llevando a
cabo operaciones exitosas como la Ivy Focus, protagonizada por
la Cuarta División de Infantería del Ejército,
que ha capturado a más de 100 miembros del régimen
de Hussein, así como miles de armas, municiones y explosivos.
También se han confiscado "cientos de miles de dólares
que se sospecha iban a ser usados para financiar operaciones
terroristas", puntualizó el presidente.
Mientras tanto, los planes de preparación de personal
iraquí no se han detenido. Alrededor de 90 mil efectivos
trabajan actualmente como policías, guardafronteras y
agentes de la defensa civil. Ha llamado la atención un
número creciente de mujeres policías, y de 250
féminas que están a punto de graduarse de la academia
policial de Bagdad.
Mientras algunos se sienten optimistas en cuanto a poder superar
la crisis de la post-guerra, otros creen que Estados Unidos
corre en Irak el peligro de verse atrapado en un nuevo Vietnam.
Para muchos, Bush está contra la espada y la pared, especialmente
por la cercanía de las elecciones presidenciales de noviembre
de 2004. En menos de un año, Bush tendría que
conseguir un mayor control en Irak y si fuese posible regresar
al país a una buena parte de las tropas desplegadas allí.
Además, tendría que despejar las dudas respecto
a la situación económica de Estados Unidos, que
si bien tuvo el mayor producto interno bruto desde 1984 el trimestre
pasado, aún presenta un fuerte índice de desempleo
y bajos niveles en cuanto a la confianza del consumidor.
El índice de popularidad del presidente ha bajado notablemente,
de acuerdo con recientes encuentas de opinión, pero aún
así, Bush está todavía muy por encima de
sus prinicpales adversarios demócratas de cara a las
elecciones de 2004.
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